6/10/12

Testimonio de Juan Luis Guerra

¿Pero qué llevó a Juan Luís Guerra a volverse cristiano? Esa pregunta se la hacen sus seguidores una y otra vez. Él la responde sin prisa:

"Yo tenía en mi vida muchos triunfos, fama y fortuna pero no tenía paz, vivía tomando pastillas para controlar la ansiedad y dos personas me predicaron y dijeron que la paz que buscaba, la podía encontrar ahí, en el Señor. Abrí mi corazón y no sólo encontré paz sino vida eterna".

Para él, esta ha sido la decisión más acertada de su existencia. Y cree que no sólo un músico o alguien que se ha enfrentado a una vida tan complicada como la del espectáculo deberían darse la oportunidad de encontrar a Jesucristo. "Todos necesitamos la paz, esa es una realidad. Si yo hubiese sabido antes que la podía encontrar en el Señor, la hubiera recibido antes, mucho antes".


Juan Luís Guerra y Testimonio

Hace algunos años invité al Señor Jesús a cenar conmigo. Me encontró desalentado y lleno de problemas. Aunque tenía muchas cosas, pues la música me había dado fama y dinero, había también un gran vacío en mi vida.
Pensaba que el éxito y los reconocimientos podían llenarme por completo, pero no fue así. Nada pudo darme la paz que tanto ansiaba, hasta el día en que me hablaron de Jesús. El Señor me dijo: "No temas" y mi corazón. Sanó mis heridas y me dio su salvación, su amor y su paz, que sobrepasan todo entendimiento.
La canción "Testimonio", es un recuerdo de mi fe:
"No necesito pastillas para dormir si estás conmigo todos los sueños florecen cuando me hablas al oído. No necesito millones, ni acorralar los corazones, y solo en tu cafetera, todo el cielo enamorado, se cuela".
Aun no sé cómo agradecerle esta vida en abundancia, pues mi más hermosa canción se derrite ante su Gracia. Es muy poco lo que puedo hacer por Él, pues Él dio toda su vida por mí. Desde que le encontré por primera vez, cada vez que me hablan del Señor Jesús me brillan los ojos. Él colocó todas las cosas en su lugar. Puso en mi corazón el derecho de decir públicamente a mí mujer que la amo, y lo importante que es, lo mismo que mi amado hijo, retrato de mi cariño.
Espiritualmente, ahora "ni es lo mismo ni es igual".
Jesús está tocando a tu puerta hoy, invítalo a cenar. Tan sólo abre tu corazón, pon tu vida en sus manos y descansa.
Juan Luís Guerra
Una noche entre Juan Luís y Dios
El intérprete muestra a los miembros de “Más que vencedores” parte de su próximo disco cristiano
Juan Luís Guerra protagoniza momentos únicos que son secundados por canciones y figuras reconocidas.

Para Juan Luís Guerra los martes en la noche son especiales, algo más que el final de un día cualquiera. La sala Manuel Rueda de la Escuela de Bellas Artes, ubicada en el Conservatorio Nacional de Música, es el lugar donde se reúne con los cristianos de la congregación “Más que vencederores” y donde el intérprete dedica dos horas de alabanzas y atención para el Señor. Por eso nunca recibe a “nadie, ni antes ni después del culto”, nos dijo uno de los “servidores”, nombre que se le da a quienes visten de uniforme y reciben a los recién llegados, cuando le pedimos conversar con Juan Luís.
La idea era vivir una experiencia de la que mucho se ha hablado, ser parte de un momento crucial, en el que bajo el signo de la adoración se reúnen en un mismo espacio fieles y devotos entre los que hay una buena cantidad de artistas. Este culto tan especial tiene sus requerimientos. Una persona cumple con el requisito de supervisar lo que sucede en la sala para que nada sea grabado. Un propósito que casi le cuesta su instrumento de trabajo a esta redactora, algo que finalmente no sucedió porque el “servidor” comprobara por sí mismo que “todo está en orden”. “Dios la bendiga, hermana”, se limitó a decir el hombre al tiempo que echaba por tierra la idea de El Caribe de entrevistar al líder de 4-40. Sin embargo, aunque hablar con Juan Luís sigue siendo una odisea, la experiencia de esa noche debe ser contada.
Un avance de su disco

A las 8:30 de la noche se apagaron las luces y una voz en “off” anunció que el culto estaba por empezar. De manera instantánea, los devotos que llenaban el salón alzaron sus brazos, iniciando un baile sincrónico al compás de la música energizante que provenía de atrás del telón. Segundos después, la espesa cortina se partió en dos, dejando al descubierto un coro de quince voces, ataviado con sotana azul y cuello dorado, una orquesta de más de trece músicos y, en el centro, una guitarra que tenía un único dueño: Juan Luís Guerra.

Los próximos treinta minutos quedaron sellados por las notas de cinco piezas de una belleza que estremece, las mismas que dentro de poco saldrán al mercado como parte de la producción cristiana de Guerra. Los temas compuestos por el mentor de 4-40 están llenos de plegarias de amor y gloria, y son interpretados por él y secundados por el coro. Hasta la última canción, nadie cambió de postura.
La parte musical fue una especie de preludio celestial que dejó el ambiente listo para escuchar la palabra de Dios. En ausencia de la hermana Sara, el mismo Juan Luís dirigió la ceremonia. El intérprete saludó a los nuevos hermanos, elevó una plegaria por los enfermos y presentó el tema del día: la historia de Jonás. “Se me ha hecho más fácil hacer tres conciertos que organizar el programa del día de hoy”, dijo.
Antes de comenzar formalmente la enseñanza, narró un corto cuento que arrancó risas y le dio un toque cálido y familiar a la sala. El capítulo bíblico, que comúnmente es bien conocido (el del profeta que arrojan al mar y se lo traga una ballena), se convirtió en algo nuevo, repleto de pequeñas moralejas. Entre un versículo y otro, llegaban ráfagas de buen humor. Todo, sin perder la postura reverencial que se necesita en estos casos.

Más tarde llegó el momento de “ofrendas y diezmos”, otros cánticos de alabanza y un adiós para concluir una cita que se repetirá el próximo domingo a las 10:00 de la mañana. Así terminó la jornada religiosa de un martes cualquiera, una noche entre Juan Luís Guerra y el Señor.
La fe y Juan Luís Guerra convocaron a una multitud en el Parque

La jornada soleada de ayer colaboró para que miles de personas se reunieran, desde temprano, en el Parque Sarmiento de la ciudad de Córdoba.

La cita era para el festival Córdoba 2001, organizado por unas 300 iglesias evangélicas de la ciudad, que convocó al predicador Luís Palau, al ex actor cómico Jorge Porcel y al cantante dominicano Juan Luís Guerra.

El viernes por la tarde, fueron 60 mil las personas que llegaron al escenario, montado en la bajada Pucará, y disfrutaron de las canciones de Guerra, además de escuchar la palabra de Palau.

Ayer, miles de familias desplegaron sillas, mesas y termos en el césped.

Desde las 19, participaron de las oraciones, escucharon los anuncios y resistieron el acoso infantil para comprar globos, gaseosas y golosinas.

Como el viernes, la celebración giró en torno a la figura de Jesús, y a la imagen carismática de Palau, quien transmitió un mensaje de esperanza, en medio de una situación social demasiado delicada.

Mucha gente hizo su arribo después de las 21, cuando se anunció la presentación de Juan Luís Guerra, quien deleitó al público con sus temas musicales más conocidos.



Juan Luís Guerra : ‘‘Me basta con mi Iglesia y con pasear a Dios’’

Tras más de cuatro años de ausencia musical, Juan Luís Guerra lanza su segundo disco en poco más de un año, Colección Romántica, una recopilación de sus canciones de amor más famosas.